Skip to main content

Full text of "Marido modelo : juguete cómico en un acto y en prosa"

6797 



MARIDO MODELO 



JUGUETE CÓMICO 



en un acto y en prosa 



ORIGINAL DE 



ENRIQUE LÓPEZ--MARÍN 



E- C^EBAI^LES 



Co^piaM, bv E. López-Marín \> E. earballés, 1912 

SOCIEDAD DE AUTORES EvSPAÑOLES 
Ñoñez de Balboa, 12 

1912 






MARIDO MODELO 



Esta obra es propiedad de sus autoies, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en 
España ni en los países con los cuales se hayan cele- 
brado, ó se celebren en adelante, tratados internacio- 
nales de propiedad liteiaria. 

Los autores se reservan el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad de 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 



Droits de représentation, de traduction et de repro- 
duction reserves pour tous lee pays, y compris la Sué- 
de, la Norvége et la Hollande. 



Queda hecho el depósito que marca la ley. 



MARIDO MODELO 

JUGUETE CÓMICO 
©r» un acto y &r\ prosa 

ORIGINAL DE 

ENRIQUE LÓPEZ-MARIN 

Y 

t 
Estrenado en el TEATRO LARA el 9 de Febrero de 1912 



#■ 



MADRID 

*< V2LAS0O, TMPBBSOB, MAB<)ÜÉ8 DB SANTA AKA, 11 DÜP,* 

Teléfono número 661 
1912 



REPARTO 



PEBSOftAJES ACTORES 

FILOMENA Catalina Barcena. 

DOÑA BELÉN , Leocadia Alba. 

UN «BOTONES» María L. Moneró. 

LUCÍA, doncella Carmen Escudero. 

FERNANDO s . Luis Manrique. 

DON JUSTO Salvador Mora. 

CARLOS Francisco Barraycoa. 



La acción en Madrid.— Actual (Pleno invierno) 



Por derecha é izquierda, las del actor 






c.«v. 



.*á®, 



m 



S^a. 



>*ft 



mmmmm^m 



Wmmm 



ACTO ÚNICO 



Gabinete elegante. Puerta al foro y otra en cada lateral del primer 
término. Alfombra y cortinajes. En el ángulo derecho, moderna 
estufa eléctrica de transparentes talcos rojos, dos butaquitas ena- 
nas, un biombo, una mesita tapizada y algún otro mueble de 
buen gusto. Todo ello forma el rincón más íntimo del gabinete. 
Sobre un mueble del fondo, portátil, de luz eléctrica que enciende 
á su tiempo. Pendiente del techo, gran aparato de luz eléctrica, 
dispuesto para que se encienda desde la escena cuando lo indica 
el diálogo. Es de día; á la caída de la tarde. 



ESCENA PRIMERA 

Fernando, sentado en una butaquita, hace cuentas con un lápiz y 
un papel, sóbrela mesita del ángulo derecho. Filomena, sentada 
sobre un brazo de la butaca que ocupa aquel, muy cerca uno de 
otro, con natural abandono. Son marido y mujer; no hay por qué 
alarmarse 



Filomena 



Fernando 
Filomena 



Mira, Fernando, en el buen orden domésti- 
co, hay que alternar las caricias con los nú- 
meros. Gastamos si a tino, como dos locos y 
la discreción nos manda estudiar un razona- 
ble programa económico. 
Muy bien observado. 

Lo que aprendo de ti. ¿No dices tú mismo 
que el amor es un pájaro que solo vive á 
gusto en jaula de oro?... 



669759 



6 — 



Fernando No lo dudes. El amor huye siempre de la 
miseria, 

Filomena ¿Entonces?... 

Fernando Pero, mujer, el nuestro no está amenazado 
de una catástrofe. (Riendo.) 

Filomena Poco á poco se va lejos. 

Fernando Me hace gracia tu admirable previsión. 

Filomena Tú no tienes ninguna. No me privas de ua 
solo capricho; los aumentas. Se me antoja 
un alfiler de cuatro y me lo compras de 
diez. 

Fernando Si no fuera así, si contrariase tus capri- 
chos... ¿creerías que te quiero tanto como 
te quiero? 

Filomena Lo mismo. 

Fernando ¿A que no? 

Filomena ¿A que sí?... ¡No digas! En tu opinión, todo 
lo que yo hago, está bien. 

Fernando Todo. 

Filomena ¿No incurro en alguna torpeza?... ¿No tengo 
algún defecto?... 

Fernando No lo sé. El amor es eso: perdonar, discul- 
par, no ver los defectos... Le pintan con una 
venda en los ojos. 

Filomena ¿Y qué? 

Fernando Si no hallo en ti nada reprochable... ó tú 
eres un prodigio de perfecciones ó yo soy 
ciego como el amor. 

Filomena Ciego, no; pillo. 

Fernando ¿Por qué, monina?... 

Filomena Siempre tienes en los labios una lisonja- 
Eres un hombre galante, exquisito, versa- 
llesco... (Riendo.) 

Fernando ¡Hija, por Dios! 

Filomena Me has llamado «prodigio de perfecciones.» 
Te pago la flor con otra; á cada cual lo suyo. 

Fernando Si continuamos en este torneo de alaban- 
zas. .'. dejemos los números para otro rato. 

Filomena ¡No! Sigue, sigue; ya falta poco. ¿Dónde es- 
tábamos?... 

Fernando (Leyendo en el papel.) «Casa... Teatros... Alfile- 
res... Imprevistos...» Aquí. Vamos á ver... 
¿cuánto ponemos? 

Filomena Según. ¿A qué llamas tú imprevistos?... 

Fernando Una suscripción de caridad... Un socorro á 
una viuda pobre... Pongamos mil pesetas. 



.- 7 — 

Filomena ¿Al mes? 

Fernando ¿Qué menos? 

Filomena Me parece mucha caridad. 

Fernando Mujer, hay ciertas cosas... Las pobres viu- 
das... 

Filomena Si piensas socorrer á todas, que quiten las 
clases pasivas. 

Fernando Bueno. Dame tú la cifra. 

Filomena Eso, tampoco. Sería tasar tu generosidad. 
Un término medio. 

Fernando Lo que tú quieras. 

Filomena Lo que yo quiera, no. Se razona, se discute... 

Fernando ¿Discutir?... ¿Llevarte yo la contraria?... ¡No, 
hija mía! 

Filomena ¿No tienes opinión propia? 

Fernando Prefiero la tuya. 

Filomena ¿Por qué? 

Fernando Es más cómodo ceder que discutir y á vos- 
otras hay que daros siempre la razón. 

Filomena ¿Como á los locos? 

Fernando Como un homenaje á vuestro sexo. 

Filomena (Levantándose.) ¡Fernando, hoy estás imposi- 
ble! 

Fernando ¿Te incomodas, tesoro?... 

Filomena No, pero, vamos, tampoco creo que las mu- 
jeres se deben salir siempre con la suya. 

Fernando Es más fácil conquistar una mujer que do- 
minarla. 

Filomena Perdona; dejarse conquistar... implica sumi- 
sión, rendimiento... 

Fernando Del cariño, no de la voluntad. 

Filomena (Algo contrariada de no poder atajarle por ningún si- 
tio.) ¡Ay, buenol... Mira, pues yo, hubiera 
preferido un conquistador, más tirano y me- 
nos filosófico. (Pausa breve. Fernando, se levanta, 
se acerca á ella cariñoso y abrazándola la dice en voz 
baja é insinuante:) 

Fernando ¿Y menos cariñoso?... 

Filomena (Dejándose abrazar, derritiéndose de gusto.) ¡Eso no! 

Fernando ¿Cuánto ponemos en los «imprevistos»?... 
Filomena Mil pesetas, lo que tú has dicho. 

Fernando ¡Eres adorable! (Abrazándola otra vez.) 
Filomena ¡Así me engañas tú!... (En tan dulce momento y 
con la inoportunidad de todos los criados de confian- 
za, aparece por el foro derecha la doncella. Ellos no la 
ven hasta que Lucia se hace presente con la palabra.) 



ESCENA II 

DICHOS, Lucía, foro derecha 

LlICÍB (Asomando.) Señoritos... (Estos se separan rápida- 

mente.) 

Filomena (Aparte & Femando.) ¿Nos habrá visto? 
Fernando (Aparte & Filomena.) No es la primera vez... 

(Fuerte á Lucía.) ¿Qué hay, Lucía? 

Lucía Los señores de Casitas. 

Fernando ¿Los señores, has dicho? 

Lucía Doña Belén y su esposo. 

Filomena ¿Te sorprende? 

Fernando Me sorprende que lleguen juntos. El, ven- 
drá á ver qué hay de su ascenso, pero ella... 

Filomena Por hacerme un cumplido. 

Fernando Es de suponer, (a Lucía.) Que pasen. (Mutis 

Lucía foro derecha.) 

Filomena ¡Qué rabia de visitas! .. 

Fernando Nadie tiene derecho á turbar el amor de los 
recien casados hasta que hayan roto la pri- 
mera vajilla. Dos años por término medio. 

Filomena En este hogar... será mayor el plazo. 

Fernando Porque esto no es un hogar; ¡es un edén! 

(Muy amoroso. Hace intención de abrazar á Filomena 
pero se contiene de pronto al ver entrar á los señores 
de Casitas.) 



ESCENA III 
Filomena, Fernando. Por ei foro derecha, Doña Belén y Don 

JustO. Doña Belén trae puesto un sombrero verde «garrotín» cou 
pluma encarnada, llamativo pero de hechura moderna 



D.a Belén ¿Venimos á molestar? 

Filomena ¡De ningún modo! 

D. Justo ¿Se puede? 

Fernando ¡Adelante!... ¿Cómo va?... (cambio de saludos.) 

D. Justo Ustedes perdonen... 

D.a Belén Este no quería subir... 

D. Justo Yo me hago cargo de todo; pero... 

D. a Belén Sí; yo tuve la culpa. Es decir, la culpa es de 

éste... ¡Como no me fío de él porque no dice 

palabra de verdad!. .. 



— 9 — 



Fernando ¡Pero, hombre, don Justo!... 

D. Justo (a doña Beién.) Di las cosas como son. No es 
que yo falte á la verdad, es que mi dulce 
compañera no me cree nunca. 

D. a Belén El gato escaldado... 

D. Justo ¡Qué gato, ni qué narices! .. 

D. a Belén Dígame usted, don B'ernando, ¿estuvo aquí 
éste el lunes 5 por la mañana y el jueves 
8 por la noche?... 

Fernando (Recordando.) ¿El lunes... y el jueves...? 

D. Justo Vine á lo de... 

D.a Belén ¡Calla tú!... 

Filomena A.quí estuvo; sí, señora. 

D. a Belén A usted sí la creo. 

Fernando ¡Muchas gracias, doña Belén! 

D.a Belén No quise ofenderle. Es que son ustedes... 
¡como Dios los ha hecho!... (a Filomena.) ¡Ay, 
hija mía, usted no los conoce!... El más san- 
to... ¡colgao de un farol! (Risas.) 

Fernando ¡Por Dios, señora! 

D. Justo (a Fernando.) ¿Qué le parece á usted?... ¡El sa- 
camantecas!... 

Fernando Por esta vez, lo que le ha dicho á usted don 
Justo, es el Evangelio. 

D. Justo ¿Te convences?... 

D. a Belén \ \lguna vez había de ser!... 

Fernando Vino á hablarme de su ascenso; el asunto 
va bien... Por cierto que el ministro me ha 
pedido una nota, un extracto de la hoja de 
servicios... 

D. Justo Cuando usted quiera. 

Fernando Venga usted á mi despacho, el llanto sobre 
el difunto. ¿Nos dejan ustedes?... (Alas señoras.) 

D.a Belén Es usted muy dueño. 

D. Justo Amenízale el rato á doña Filomena contán- 
dole lo malo que soy. 

D. a Belén Contaré lo que me parezca. 

D. Justo Pero... no cuelgues nada de los faroles ¡que 
te va á regañar el Alcalde! 

D. a Belén ¡Qué gracioso! 

Fernando ¡Vamos, don Justo!... ¡Que charlen de lo que 

quieran! (Mutis los dos charlando por la primea de- 
recha. Breve pausa.) 

Filomena ¿En qué matrimonio no habrá tiquis-mi- 

quis?... (Se sientan.) 

D.a Belén Unos más que otros. 



— 10 



Filomena Por lo visto, entre ustedes, ¿hay frecuentes 
escaramuzas?... 

D. a Belén ¿Escaramuzas?... ¡Ataques á la bayoneta! 

Filomena (Riendo.) ¡Jesús!... ¿Cuántas vajillas han roto 
ya?... 

D. a Belén Ene no se atreve á romper un plato porque 
yo ando con cien ojos. Le vigilo, sé todo lo 
que hace, dónde se mete .. 

Filomena ¿Todavía en eso? 

D. a Belén ¿Cómo todavía?. .. 

Filomena Usted perdone, quiero decir que... ¡Si tiene 
cara de ser un bendito!... 

D. a Belén La cara nada más. ¡Buenos están todos!... 
¿Se fía usted del suyo?... 

Filomena ¡Oh!... Fernando es un hombre excepcional. 
Noble, bueno, cariñoso... 

D. a Belén ¡Ay, hija, que tontísima es usted y usted 
disimule! Claro, así abusan ellos de nosotras, 
pobres mujeres, todo candor, inocencia, sen- 
cillez... 

Filomena Yo sé que me quiere con locura... ¿Cómo 
podría engañarme?... 

D. a Belén Como engañan otros. Los más amables, den- 
tro de casa, son los mas sospechosos. 

Filomena Juraría que Fernando... 

D. a Belén No jure usted, (con intención.) 

Filomena ¡Tengo tal seguridad!... 

D. a Belén ¡Mal hecho!... Dios me libre de quitarle á 
nadie sus ilusiones pero... 

Filomena ¿Qué? 

D. a Belén Nada, no me crea usted, puede que no fue- 
ra él, y yo esté confundida... 

Filomena ¿Fernando?... 

D. il Belén Hace cuatro ó seis días... por la calle de 
Atocha, con una fulana de esas... 

Filomena ¿Cómo? 

D. a Belén ¡Pero por Dios, doña Filomena, que esto no 
sirva de infierno!... 

Filomena (segura de lo que dice.) ¡Oh, no es posible!.. 
¡No era él! 

D. a Belén ¡Inocente! 

Filomena No tengo la menor prueba de qué, en dos 
añas de matrimonio... 

D." Belén Porque no habrá usted querido buscarla... 
¿Le ha registrado usted alguna vez la car- 
tera?... 



— 11 — 



Filomena Nunca. 

D. a Belén ¡Cuando yo digo que es usted una paloma!... 
No hay cartera que no tenga secretos y la 
de un hombre casado... ¡secretos, trampas y 
traiciones! 

Filomena Siu embargo, es tal la confianza que tengo... 

D.a Belén Lo mismo decía yo. Hasta que una amiga 
de más experiencia me dio una fórmula in- 
falible para cazar maridos infieles. 

Filomena ¿Una fórmula? 

D. a Belén Sí: lo que yo llamo «el cepo de la cartita.> 
Una prueba que no falla. ¡Han caído más!... 

Filomena Diga usted... 

D. a Belén Muy sencilla. Se finge una carta de mujer 
citándole, reservadamente... «para recordar 
aquellas dulces horas de otro tiempo»... ¡Ni 
uno deja de ir á la cita!... Al mes de casada, 
se lo hice yo á ese. 

Filomena ¿Y cayó en el lazo? 

D.a Belén ¡Como un -gorrión! En otro mes, no pudo sa- 
lir á la calle. 

Filomena ¿Le arañó usted? 

D. a Belén ¡Lo puse como un San Lázaro! Después... ¡ya 
podían escribirle! Hasta cuando le citaba un 
amigo, creía que yo andaba en el ajo. 

Filomena Me daría miedo probar. 

D. a Belén ¿No está usted tan segura?. . 

Filomena Temo exponerme á perder la fe... Acaso 
fuera perder la felicidad de que disfruto. 

D. a Belén Vivir engañada, será una felicidad, pero es 
el más ridículo de los papeles conyugales. 

Filomena No todas viven engañadas. Hay algunos 
maridos... 

D. a Belén Sí; garantizados como los relojes. 

Filomena Mi Fernando no iría á la cita. Me daría la 
carta burlándose de ella... ¡Estoy tan segu- 
ra!... (Queda pensativa.) 

D. a Belén Todas no pensamos lo mismo y yo, para eso 
del amor propio, soy una fiera. Saber que- 
otra mujer .. ¡Nada, que no puedo!... ¡Me 
tiraría por un balcón después de matarlo!... 
¿Yo un mal papel?... ¡Quite usted, por Dios! 
(Breve pausa.) ¿En qué piensa usted? 

Filomena ¿Por la calle de Atocha?... 

D. a Belén Mire usted, doña Filomena, después de las 
seguridades que usted tiene... casi no me 



12 — 



D. a Belén 
Filomena 



D.a Belén 
Filomena 



atrevo á afirmar que fuera el propio don 
Fernando pero... uno muy parecido... ¡vaya! 
Filomena Sería él, sí. ¿Por qué he de ser yo una espo- 
sa con 1 privilegio? ¿Por qué ha de ser él más 

virtuoso que los demás?.. (Levantándose de 
pronto como quien ha tomado una resolución.) Tiene 

usted razón, amiga mía. Después de todo, la 
prueba, no compromete á nada, no es peli- 
grosa... ¿Puedo contar con usted?... 
(Levantándose.) IMed me manda, señora. 
Voy á ponerle el cepo de la cartita, como us- 
ted dice. Saldremos juntas con cualquier 
pretexto. 

Mire usted que yo no quisiera ser causa. . 
De nada... Si estoy muy tranquila, si esta 
prueba dará mayor solidez á mi confianza, 
¡si apostaría la existencia á que no va!... 

(Emocionada á su pesar. Transición. Dominándose y 
esforzándose por sonreír.) Con SU permiso... Voy 

á ponerme un sombrero... (^íedio mutis hacia la 
primera izquierda.) ¡No va, doña Belén, ya lo ve- 
rá usted!... ¡Si me quiere mucho, si me dijo, 
hace un instante que este hogar era un edén 
Estoy segura de que mi Fernando noirá!¡No 

írál... ¡No irá!... (Mutis por la primera izquierda. 
Un mutis encomendado exclusivamente á la inspira- 
ción de la actriz, que ríe segura de su triunfo y teme 
á la vez que la prueba se convierta en un doloroso 
desengaño. Todo esto debe expresar la actriz, más que 
cor, la frase, con el gesto y la emoción.) 

D. a Belén Sería el primero que no caía en la trampa. 



ESCENA IV 
Doña Belén. Por ia primera derecha Fernando y Don Justo 



Fernando 
D. a Belén 

Fernando 
D.a Belén 
D. Justo 
D. a Belén 
Fernando 
D. Justo 



¿Y Filomena? 

Ha ido á arreglarse para salir. Vamos. 

compras. 

¿Los trapos, eh?... 

Nuestra debilidad... 

Yo me ofrezco á acompañar á ustedes. 

No haces ninguna falta. 

Usted se queda un rato conmigo. 

Con mil amores, don Fernando. 



de 



— 13 — 

D. a Belén Yo vendré aquí á buscarte. 

D. Justo Si tardan ustedes... 

D. a Belén Si tardo, te vas derechito á casa. 

D. Justo Bueno. 

D. a Belén Cuidadito ¿eh? que tú te enredas por ahí, 
con mucha facilidad. 

Fernando ¡Ah, pillo!... ¡No se fían de usted! 

D. Justo No haga usted caso... Coqueterías de mi se- 
ñora. 

Fernando ¡Sí, sí!... Ahora me explico el careo de an- 
tes. (Riendo.) 



ESCENA V 

DICHOS. Filomena por la primera izquierda con sombrero grande 
y abrigo largo que la cubre por completo el vestido de casa 



Filomena (saliendo.) ¿Vamos, doña Belén? 

D. a Belén A sus ordene?. 

Filomena Fernando... con tu permiso... 

Fernando ¡Sí, hija mía! 

D. a Belén ¡Hasta ahora, don Fernando! 

Fernando ¡Vayan ustedes con Dios! 

Filomena Vuelvo pronto. 

Fernando Cuando tú quieras. 

D. a Belén ¡Ojo, dueño mío! 

D. Justo Bueno, mujer, ya mé lo has dicho antes 

(Fernando las acompaña hasta el foro, despidiéndolas 
afectuosamente. Don Justo queda en el primer término 
derecha. Pausa breve.) 

Fernando Ahora podemos fumar aquí también. (Le 

ofrece tabaco y fuman los dos.) 

D. Justo ¡Solitos! ¡Qué á gusto! Si no hubiera escapa- 
rates, habría que inventarlos. Los maridos 
deben á los escaparates muchas horas de 
inefable soledad. ¡Qué bien está uno sin 
ellas! 

Fernando ¡No diga usted eso, don Ju&to! 

D. Justo Sí, hombre, créame usted. . ¡Bendito sea el 
comercio con vistas á la calle! 

Fernando ¿U^ted no es feliz? 

D. Justo Como feliz... sí señor. Es decir, mire usted, 
don Fernando, hay á quien le sale la mujer 
loca, beata ó desasirá .. A mí me ha salido 
de la policía. 



— 14 — 



Fernando 
0. Justo 

Fernando 
O. Justo 



Fernando 



D Justo 
Fernando 
D. Justo 
Fernando 

D Justo 

Fernando 



O. Justo 
Fernando 
D. Justo 



Fernando 
D. Justo 



Fernando 
D. Justo 



Fernando 



D. Justo 
Fernando 



(hiendo.) ¡Qué ocurrencia! 
Y para no tener disgustos empiezo yo por 
s^r un santo. 
¿En serio? 

¿A dónde va uno ya, después de haber do- 
blado el cabo de las tormentas? .. Yo la dejo 
con su manía por no regañar, por tener paz 
en casa... 

¡Nada más fácil! Cuestión de aprenderse 
bien «el arte del hogar » Una habilidad al al- 
cance de todos los maridos. Consiste en te- 
nerlas siempre contentas, es decir, siempre 
engañadas, sin que se transparente la fic- 
ción. Con esta teoría, el más... revoltoso, resul- 
ta un marido modelo. 
¡Usted es un hombre de mundo!... 
Como usted, si quiere. 
Yo soy un pedazo de pan. 
¡Vamos, que ya habrá por ahí algún trapi- 
cheo!... 

¡Ni tanto asíl El casto José, á mi lado, era 
una bala perdía! 

(confidencial.) Y"o no soy tan bueno, la ver- 
dad. Pero soy de los que pegan fuego á la 
casa sin que se vea el humo. 
Yo no me atrevo á encender un mixto. 
¿Porqué? 

¡No conoce usted á doña Belén!... Si me sor- 
prendiese en alguna juerga... ¡me sacarían 
de allí en una camilla de la Cruz Roja! 
¡Qué horror! 

¿Sabe usted?... Ella era viuda, estaba bien... 
Caí en la tentación de administrarle los 
cuartos y por evitar trabacuentas, me casé. 
De modo que la fiereza se la da el dinero. 
¡Sí, señor!... Usted no está en ese caso, y lo 
que usted dice, no haciendo ruido... ¡como 
soltero! Pero no podrá usted negarme que 
eso es pecado. 

No, hombre; ai revés. Se juzga por compa- 
ración entre lo de casa y lo de fuera y del 
contraste, surge la armonía conyugal. 
¡Ah!.. ¿Conque?... 

¿Cómo se puede saborear un excelente vino 
de Burdeos sin probar el Valdepeñas alguna 
vez?... 



15 -■ 



0. Justo 

Fernando 
D. Justo 
Fernando 
D. Justo 

Fernando 
D. Justo 



Fernando 
D. Justo 
Fernando 



(con malicia.) j ja!, . ¿Y dónde tiene usted aho- 
ra la bodega? 
La bodega en casa. 
Pero ¿hay sucursales? 
Hombre... (Sin atreverse á confesar) 

Sí; en algún cine de varietés. ¡Cómo me gus- 
ta ese género! 
¿Por las películas? 

¡Por todo!... (Ríen ios dos.) Pero... ¡no puedo 
ir!... A ellaj solo le gustan los melodramas y 
como no haya tiros, no se divierte. 
(Riendo.) Lo creo. 
No es una mujer. ¡Es un cosaco! 
¡Pobre señora!... (Riendo.) 



ESCENA VI 
Fernando, Don Justo. Por ei foro Lucía 

Lucía Con permiso... El señorito Carlos. 

Fernando Que pase aquí. (Mutis Lucía.) 

D. Justo ¿Alguna visita de cumplido? 

Fernando Un amigó de toda confianza. Muy simpáti- 
co. Verá usted qué punto. 

D. Justo ¿También casado? 

Fernando También. Otro salteador de corazones... con 
antifaz. 

D. Justo Pero, hombre. . ¿no hay bastante con el 
amor de la esposa? 

Fernando Sí, pero el amor, es como el agua con azú- 
car; cuánta más se bebe, da más sed. 

D. Justo Pues señor... ¡estoy en mantillas! 



ESCENA VII 

Fernando, Don JUStO. Por el foro derecha CarlOS, elefante, ri- 
sueño y desenfadado, (ün «punto») 



Carlos Señores... 

Fernando ¡Adelante!... Don Justo Casitas... 

D. Justo Servidor de usted. 

Fernando Carlos Garín... 



— 16 — 



Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

D. Justo 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 
Carlos 

Fernando 
D. Justo 
Fernando 
Carlos 

Fernando 
Carlos 
Fernando 
Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 

Fernando 

Carlos 



Fernando 
Carlos 

Fernando 
Carlos 



Mucho gusto... ¿Trataban ustedes de algún 
asunto?... 
Nada reservado. 
Pues.. 

Habla con libertad. 
Si estorbo... 
De ninguna manera. 
Secreto de hombres solos. 
¿Qué ocurre? 
A pedirte un favor. 
Hecho. 

Quizá un sacrificio. 
Lo que sea. 

Salgo esta noche para Granada. 
¿Solo?... 
Con Amparito. 

Pero, hombre, Carlos... ¿qué vas á hacer?... 
Pasar ocho días deliciosos. Lo que tú haces 
otras veces sin salir de Madrid y... 
(interrumpiéndole.) ¡Bueno, bueno, bastal... 
Déjame de reconvenciones. Ocho días sin 
doña Julia. 

(a don Justo.) Doña Julia... es su mujer. 
¡Anda, salerol... 
(a Carlos.) ¿No se enterará?... 
No se entera nunca y esta vez, con poco que 
tú me ayude?... 
¿Qué hay que hacer?... 
Julia cree que voy contigo á Barcelona. 
Bueno. 

No salgas de casa en ocho días, no me com- 
prometas. 
Pero... 

Hoy por mí y mañana por tí. 
Corriente. 

Y toma. 
¿Qué? 

(Saca de un bolsillo tres postales escritas y franquea- 
das y se las da.) Manda estas postales á ese 
amigo tuyo de Barcelona. 
¿Son para tu mujer? 

¡Claro! Que las eche al correo sucesivamen- 
te en los días de esas fechas. 

Lo hará. (Guarda las postales.) 

Y tú pones en las tres... «Cariñosos saludos. 
Fernando.» 



-.- 17 — 

Fernando ¿También eso? 

Carlos Para que no haya duda de que viajamos 
juntos. 

Fernando Bueno. Complicidad y testimonio falso. ¿Al- 
£0 más? 

Carlos Nada más. Muchas gracias y perdona. 

Fernando Oye... ¿Y si Julia te escribe? 

Carlos No escribirá. Si le ocurre algo imprevisto 
pondrá un telefonema á la lista de (Jórreos 
y en Teléfonos ya están avisados. Lo man- 
darán á Granada. 

D. Justo ¡Todo previstol 

Carlos Todo. Si deja usted un cabo suelto... por el 

hilo se saca el ovillo. ¡La experiencia, ami- 
go mío!... He tenido mucho gusto.., 

D. Justo Servidor de usted... 

Carlos Y olvide esta conversación... 

D. Justo ¡Qué he de olvidar!. . 

CarlOS (Sorprendido. ) ¿Cómo? 

D. Justo Quiero decir que, en cuanto á mi silencio, 
seré un sepulcro, pero la estratagema... ¡no 
la echo yo en saco rotol 

Carlos jAh!... Muy bien. 

Fernando Chico... ¡feliz viaje! 

Carlos . ¡Graciasl 

Fernando Avísame cuando vuelvo de Barcelona. 

Carlos No tengas cuidado. ¡Adiós! 

Fernando ¡AdiÓS, Garlitos!... (Le acompaña hasta el foro des- 
pidiéndole afectuoso.) 

D. Justo Esto es lo que se llama «probar la coartada.» 

Fernando Sí, señor; de suprema importancia para la 
paz del matrimonio. 

D. Justo A mí no me valdría eso. 

Fernando ¿Le acompañarían á usted á la estación? 

D. Justo A la estación de Barcelona. Además, no ten- 
go aplomo para ciertas cosas... Mire usted, 
una vez, entré á refrescar en Pombo con 
una paisana que se le había antojado un 
sorbete de arroz y cada vez que abrían la 
puerta del café... ¡me daba un escalofrío! 

Fernando Hay que tener audacia y habilidad. Ya lo 
ve usted, ("asi siempre que yo vengo tarde 
á casa, tiene la culpa Carlitos que me lleva 
á cenar á última hora. 

D. Justo ¿Y cuando no hay una cena y un amigo 
que sirvan de pretexto... qué hace usted? 



— 18 — 



Fernando 



D. Justo 
Fernando 
D. Justo 

Fernando 

D. Justo 
Fernando 



D. Justo 

Fernando 

D. Justo 
Fernando 
D. Justo 



Entonces, tiene la culpa el Casino. El Casi- 
no carga con el muerto de todos los mari- 
dos trasnochadores. 
Yo, ni á eso me atrevería. 
¿Le tiene usted miedo á doña Belén?... 
Como ella es así y tiene esos prontos... (Ac- 
ción de arañar.) 

No hay nada más agradable que volver á 
casa después de una traición. 
¡Caramba!... ¿y el remordimiento?... 
Se convierte en tolerancia para los defectos 
de la mujer propia. — «¡Pobrecilla!».., — Se 
dice uno — ella es esto y lo otro pero... ¡yo 
soy un infame!» — Y como en cada traición 
se la perdona un defecto, acaba por pare- 
cemos un ángel. 

De todo8 modos .. es tener en poca estima 
el culto del amor. 

No vale confundir el culto del amor con... 
el recreo del amor. 

Mi mujer dice que «el hogar es un templo». 
Muy bien. La diversión está en la calle. 
Es verdad, pero... ¡hay quien no puede mo- 
verse de la parroquia! 



ESCENA VIII 
Fernando, Don Justo, Lucía, por ei foro derecha, y á poco un 

Botones, por el mismo lado 



Lucía Señorito- 

Fernando ¿Quién es? 
Lucía Un «Botones» con una carta. 

Fernando ¿Para mí? Que ee la dé. 
Lucía Dice que tiene que entregársela al señorito 

en propia mano. 
Fernando Bueno. 
Lucía Primero preguntó si estaba la señora en 

casa... 
Fernando ¿Ha preguntado?... Dígale que pase. (Mutis 

Lucía.) 

D. Justo ¿Otro laberinto? 

Fernando jNo, hombre! Será una cosa personal. No 
sea usted tan malicioso. 



— 19 — 



D Justo 

Fernando 

Botones 

Fernando 
Botones 
Fernando 
Botones 

Fernando 

Botones 

Fernando 

Botones 

Fernando 

Botones 

Fernando 
Botones 
D. Justo 
Fernando 

Botones 

0. Justo 
Botones 



Fernando 



Botones 

Fernando 

Botones 



Fernando 



Cuando el «Botones» viene pidiendo «vía 
libre»... la cartita es de algún cuidado. 
No lo crea usted. Artimañas de estos chicos 
para buscarse la propina. 

(Asomando en el foro con la gorra en la mano.) ¿Dan 

ustedes su permiso? 
¡Hola, 16!... Entra. 
Buenas tarde3. 
¿Qué traes?... 

Esta carta., «en propia mano», (Marcando 
mucho.) He venido corriendo. 
(Tomando la carta.) Sí; ya conozco la mu- 
letilla. 

Don Fernando... ya sabe usted cómo le sir- 
vo yo siempre. 

Que sí, hombre. Ahí va esa peseta para 
ayuda de un automóvil. 
Machas gracias. 
¿Por qué preguntabas...? 
Por precaución. Si no es uno vivo... se intro- 
duce el remo con la mayor facilidad. 
¿Tú sabes de quién es?... 
De una señora muy bonita. 
¿No decía usted que no?... 

(Abriendo la carta con gran interés.) Con permiso. 
(Lee.) 

(a don Justo.) ¡Y que huele á perfume de ese 
caro! 

¿Tú los distingues? 

¡Digo!... Por el aroma se adivina lo que da 
de sí el mensaje. ¿Entra una mujer oliendo 
á gloria?... Dos reales, cuatro, según el asun- 
to. Pachulí, geranio, colonia... Perro grande 
y gracias. ¿Señora que trae la carta escrita 
y además no huele á náaf... ¡Pues, náaf y 
y que «la lleven corriendo», (sigue habiándoie.) 

(Leyendo y pensando.) «Tuya siempre... C de 

N...» ¿C. de N?... No sé quién es ni recuerdo 
esta letra... Oye, Botones... 
¡Servidor! 

¿Qué tipo tiene esta mujer? 
Morena, buena moza, elegante, de gran tro- 
nío... y no es la primera vez que le escribe á 
usted. 

¿No?... (Pensando otra vez quien será «ella».) ¿C. de 

N...? No caigo... 



- 20 — 

D. Justo ¡Claro!... ¡Tendrá usted tantas! 

Fernando No. Es que en este momento... Y cuando* 
dijo que la entregases en propia mano es 
que sabe... 

Botones Sí, señor; lo sabe. Por eso yo pregunté .. 

Fernando ¡Tú no eres torpe! 

Botones Hay que ver á quien se entregan las cartas.. 

D. Justo Ciertas cartas. 

Botones Todas, por lo general. En cuanto se presen- 
ta allí un señor ó una señora, diciendo que 
necesita «un muchacho listo para un recado 
urgente»... ya se sabe, lío seguro. 

Fernando Estos se enteran de todo. 

Botones ¡Hay que ser un águila, don Fernando'... 
Mire usted, anoche mismo le llevé yo, á una. 
señora, una carta con dinero de un pariente 
sujo. La criada se hizo un taco, y en vez de 
salir la señora, salió el marido. 

D. Justo (Aterrado.) ¡Buena se armaría! 

Botones Nada. 

D. Justo Pero... ¿le diste la carta al marido? 

Botones (Riendo.) ¡No sea usted inocente!... Le di otra 
que llevaba á prevención del mismo señor 
del dinero, y mientras el marido entró á fir- 
mar el sobre, salió ella y le largué la de los 
cuartos. 

D. Justo ¡Hola! 

Botones Se hace muchas veces lo mismo para no 
comprometer á las señoras. 

Fernando Con discreción se puede hacer todo. 

Botones Pues... cayeron tres plumas. Era servicio es- 
pecial. 

Fernando Bueno, dime... ¿esta carta no esperaba con- 
testación? 

Botones No, señor, y si usted no manda alguna cesa... 

Fernando Nada; vete cuando quieras. (Firma ei ■obr« con 

lápiz y se lo da al Botones ) 

Botones Servidor de ustedes. (Medio mutis.) 

Fernando Oye... Si te envían con otra... 

Botones No hay cuidao. La llevaré al Casino. Esta, 
querían que la recibiese usted aquí al mo- 
mento. Ya lo sabe usted, don Fernando? 
«un muchacho listo para un recado urgen- 
te:»... el 16. ¡Hay que ser un águila!... ¡Servi- 
dor de ustedes! ¡Buenas tardes! (eaie corriendo- 

por el loro.) 



— 21 — 

0. Justo ¡Anda con Dios, que ya puedes ir sólito por 
el mundo! 

Fernando Muy vivo, el muchacho. 

D. Justo |Vaya si lo esl... Pero, diga usted, don Fer- 
nando... ¡cuánto lío en este Madridl... 

Fernando Como en todas partes. 

D. Justo | Yo me hago crucesl... ¿De modo que á us- 
ted... le ha caído que hacer? 

Fernando ¡Phss!... Alguna antigua amiguita,.. no sos- 
pecho... En fin, ya lo veremos. 

0. Justo (Asustado ) ¿Piensa usted ir?... 

Fernando Hombre... por buen marido que uno sea... 
¿quién se resiste á la emoción de un agra- 
dable encuentro?... Me cita para comer esta 
noche en el Metropól. 

0. Justo ¿Ese nuevo restaurant...? Sí; ya sé. Calle Al- 
calá. 

Fernando Es una cita que tiene el atractivo de todo 
lo inesperado. 

D. Justo ¿Y cómo justifica usted en casa ..? ¿También 
con Carlitos?. . 

Fernando No. Inventaré una cena política... una con- 
sulta sobre elecciones... una entrevista con 
Canalejas... 

0. Justo ¡Con doña Belén podía usted dar!... Iría á 
preguntarle al propio Canalejas si era ver- 
dad lo de la entrevista. 

Fernando Filomena no duda de mí. Yo iré tranquilo 
al Metropól, gabinete número 3, el más dis' 
creío, como dice esta carta, que no es, por 
cierto, un prodigio de ortografía. Mire us- 
ted... (indicándole unas líneas.) Halcalá COn 
hache. 

D. Justo ¡Anda!... Así lo pone mi mujer. 

Fernando Y lea usted la postdata. Perdona la mala le- 
tra porque soy curda. 

D. JustO ¿Curda?... (Riendo ) 

Fernando Quiere decir zurda, pero lo ha escrito con c. 
¡Muy gracioso!... ¡áe ve en seguida que está 
hecho á propósito; como la letra, para des- 
pistar. (Guarda el papel en la cartera.) 

D. Justo ¿No teme usted que le registren? 

Fernando Aquí es donde está más escondida. Mi mu- 
jer no me registra nunca la cartera, porque 
siempre la dejo al alcance de su mano. 

i). Justo ¡Buen sistema!... ¡Es usted el diable!. . ¡A 



— 22 — 



mí me registran ¡basta el mechero auto- 
mático! 

Fernando Se habrá usted hecho sospechoso alguna 
vez. 

D. Justo ¿Yo?... ¡Pobre de mí!... Digo, sí señor, pero 
sólo una vez. 

Fernando Basta con una. 

D. Justo A poco de casado recibí yo una carta de 
amor por el estilo, citándome en la Bombi- 
lla para una encalada con escabeche, acei- 
tunas negras y demás complicaciones suce- 
sivas... ¡Menudo escabeche se armó! 

Fernando ¿Sí, en?... ¿Quién era ella? 

D. Justo ¡Mi mujer!... Caí de primo. ¡Cómo me pu^o 
de sinvergüenza... y de señales en la cara! 

Fernando Son temibles las mujeres celosas. 

D. Justo Pues... mire usted que si esta carta fuese una 
cosa así... 

Fernando ¿Cómo?... ¿De Filomena?.. ¡Bah!... No la 
creo capaz de tenderme un lazo de esta ín- 
dole. 

D. Justo Para los celos todas son iguales. 

Fernando ¿No ha oído usted al Botones?... Se trata de 
una morena, buena moza... No son las señas 
de mi mujer. 

D. Justo Cualquiera se fía del Botones después de oír- 
le cómo se explica. Habrá dicho lo que le 
hayan mandado decir. No está de más ente- 
larse. 

Fernando La verdad es que... sería ridículo dejarse ca- 
zar tan fácilmente; pero el caso es que en el 
Metropól me conocen muy bien y... 

D. Justo Yo iré, que no saben quien soy. 

Fernando Pero, si estoy seguro de que la cita será de 
alguna... 

D. Justo Así lo estará usted más. Yo preguntaré con 
maña quién ha pedido el gabinete núme- 
ro 3, y por cualquier dato podremos orien- 
tamos. 

Fernando Bueno, bueno.. Le agradezco mucho... 

D. Justo ¡No vale la pena! 

Fernando Ya sabe usted... «Hoy por mí y mañana 
por ti». 

D. Justo ¡No, por mí no, que me acuerdo del escabe- 
che de la Bombilla' 

Fernando Hasta luego y muchas gracias... 



— . 23 — 

D. Justo ¡De nada, don Fernando! (Mutis foro derecha. 

Breve pausa.) 
Femando (Abstraído y recordando la carta.) ¿Quién Será la 

tapada?... Y precisamente hoy, segundo ani- 
versario de mi boda., (áe acerca á un mueble 
dorde se halla un retrato de Filomena colocado sobre 
un artístico atril de plata ó piel.) ¡Perdona, hija, 

mía!... Una leve traición con cargo al capí- 
tulo de imprevistos. Adivino en tus lindos 
ojos lo que estás pensando. Que tú no me- 
reces esto, que tú también eres bonita... ¡Ya 
lo creol... ¡Muy bonita!... Pero, tú eres mi 
mujer, Filomena; la Filomena de todos los 
días... ¿comprendes?... ¿Y la otra, la de la 
carta, sabes tú cómo será?... ¿Que no es tan 
linda como tú?... A eso voy, á convencer- 
me, para volver á tu lado ¡más amante que 
nuncal 



ESCENA IX 

Fernando. Por el foro derecha Filomena, que le sorprende mi- 
rando el retrato 



Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 



Filomena 
Fernando 
Filomena 



Fernando 

Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 



(Entrando.) Fernando... ¿Qué haces? 

(sin inmutarse, tranquilo y sonriente.) Estaba sin 

ti y recreaba mis ojos en tu retrato. 
(Riendo satisfecha.) Pero, hombre... ¿es posible? 
Posible y frecuente, aunque tú no me hayas 

Sorprendido hasta ahora. (Filomena, mientras el 
diálogo, se quita el sombrero y el abrigo y los deja 
sobre una silla.) 

¿Sí? 

¿Te atreves á dudarlo? 
No, pero... siempre parecía una vanidad 
creer en satisfacciones tan grandes. Sin em- 
bargo, después de una prueba tan definiti- 
va, tienes derecho á mi fe y á mi gratitud. 
Vuelva, pues, á su sitio de preferencia la 
imagen de mi alegría. 
¡Jesús, Dios mío, cuanta lisonja junta! 

(Dejando el retrato en su sitio.) O SOy Ó no SOy 

un hombre «versallesco» como tú dices. 

¡Siempre! (pausa.) ¿Se fué don Justo? 

Ha ido al Ministerio á entregar una nota... 



- 24 -- 

Filomena Has tenido visita, me ha dicho Lucía. 

Fernando Sí; una carta y una visita. Carlitos que ha 
venido á despedirse porque se va de viaje. 

Filomena Hemos encontrado á su mujer y me lo ha 
dicho. 

Fernando También es casualidad. 

Filomena Lo menos dos meses que no la veía... Pero... 
¿qué, tú también vas con él?... ¡No sé nadal 

Fernando Sí, eso quería Carlos; le he dicho que no me 
era posible salir de Madrid estos días .. 

Filomena Pues Julia supone que vas con Carlos. Yo 
no me he atrevido á decirla que no .. Por 
cierto que me he reido con doña Belén lo 
que no tienes idea. Como elln padece delirio 
de persecución... ¡figúrate qué ridiculez! cree 
que todos los maridos engañan á sus muje- 
res, y de buenas á primeras, sin conocer á 
Julia, le ha dicho unas cosas... — «¡Sabe Dios 
á dónde irá ese hombre!... ¡Qué confiadas 
son ustedes!... ¡Conmigo podía dar!» Total, 
que doña Belén con sus razonamientos, ha 
conseguido que Julia se fuese preocupad! 
sima. ¡Es terrible! 

Fernando Mira, pues, como viniera por aquí mucho 
doña Belén, sería coea de... 

Filomena No temas. Todas las desconfianzas que pu- 
diera despertar en mí... se estrellarían con- 
tra la lealtad de tu conducta. 

Fernando Puedes asegurarlo, pero la duda es un ve- 
neno capaz de dar al traste con la felicidad 
mejor cimentada. 

Filomena ¿Dudar yo de ti?... ¡Eso sí que no!... Sería 

ofenderte. (Pausa. Con indiferencia.) ¿Y de quién 

es la carta que has recibido? 
Fernando De... Domínguez. Cosas de política No sé 

dónde la he puesto. (Buscando por la escena y en 
sus bolsillos.) 

Filomena Si es de interés... la habrás guardado en la 

cartera. 
Fernando No; en la cartera no... 
Filomena ¡Oh, la cartera! 
Fernando ¿Que? 
Filomena ¡El arca de los secretos! 
Fernando ¿Secretos? 
Filomena Podrías llevarlos. Nunca se me ha ocurrido 

registrarte pero... ¡lo haría de buena gana! 



— 25 — 



Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 



Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 

Filomena 

Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 



Filomena 
Fernando 



Filomena 
Fernando 
Filomena 



Todo cuanto llevo en ella lo puedes ver. 

Lo creo. 

¿Entonces? 

Por eso mismo. 

Nunca se te ocurrió tal cosa. 

Una curiosidad. 

¿Que quieres satisfacer? 

¡Si tú no te opones. 

Yo, no, pero á pesar de la confianza que te 

merezco, esa curiosidad parece el principio 

de Una sospecha. (Le ofrece la cartera.) 

Si mi deseo ha de causar tu enojo... 
Registra, registra... 
Que no, que no... 

Bueno, como tú quieras, (se la guarda.) ¿Pen- 
sabas descubrir alguna traición? 
¡Oh, Dios mío!... Si yo descubriese algún día 
una traición tuya... ¡me volvería loca! 
¿Loca? 

Te lo aseguro. 
¡Bah!... No digas tonterías. 
¡Loca, local 

Si eso fuera así, si todas las mujeres pensa- 
ran como tú... el mundo sería un inmenso 
manicomio. 

¡Ah!... ¿De modo que no hay marido que 
no...? 

(interrumpiéndola.) [No corras! Hay mucha 
gente casada, y no todos los matrimonios 
son como el nuestro. 
Como dices... 
En términos generales... 
¡Ya! 



D.a Belén 

Fernando 
Filomena 
D.a Belén 



ESCENA X 

DichOS, Doña Belén por el foro derecha 

Ustedes perdonen... Creí que Justo f staría 

aquí. 

No tardará. 

Puede usted esperarle. 

Muchas gracias. Me han dicho que, las 

muestras, vendrán mañana, pero he visto 

unos bordados admirables. 



Fernando 
Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 

Da Belén 

Filomena 



D.fi Belén 
Filomena 

D.a Belén 



Filomena 
D. a Belén 



Filomena 
D.a Belén 



Filomena 
D. a Belén 



Filomena 
D.a Belén 
Filomena 

D.a Belén 
Filomena 



Con permiso de ustedes. 

¿Te vas? 

Tengo que vestirme... Cuando vuelva don 

Justo, aquí estoy. 

Se lo diremos. 

Hasta ahora. (Mutis por la primera J derecha. 
Pausa.) 

¿Le ha OÍdo USted? (Marcando mucho y con inten- 
ción.) Tiene que vestirse. 
¡Traidor!... Dice que ha recibido una carta 
de «cosas de política y que no sabe dónde 
la ha puesto.» 

¿Se convence usted?... ¡Para sacarle los ojos! 
Confieso que vivía engañada. No me quiere 
como yo creía... ¡Va á comer con ella! 
Ya lo sabía yo. Se viste para eso. Comida 
de gala con uniforme. Bueno; usted le deja 
salir tranquilamente, y á la hora de la cita 
¡pum! los dos en el Metropól. Verá usted qué 
cara pone al verla. 
¿Y después? .. 

Después pedirá perdón; eso no cuesta tra- 
bajo; no se enmendará aunque lo jure, y 
luego — como ya está usted sobre aviso — 
tiene usted derecho á saber hasta los pitillos 
que fuma. 

Pero, perdida la confianza, amenazado el 
cariño... 

¡No lo crea ustedl Ellos son así; quieren ha 
cer compatible el amor conyugal con todo 
lo que caiga fuera de puertas. No hay que 
hacerse ilusiones; don Fernando será malo, 
pero no sería otro mejor. Todos son iguales. 
Ya ve usted el mío, con ese aire de semi- 
narista.,. ¡Un tío pendón!... 
¡Qué hipocresía! 

Nada, nada. Adelante, basta que caiga en 
el lazo... para que luego ande en un pie 
como las grullas. 
Ahora me da miedo. 
¡Qué poco espíritu tiene usted! 
No puedo remediarlo... Yo entraría á de- 
cirle... 

¡Buena cosa iba usted á hacer! 
¡Es tan amable conmigo, tan cariñoso!... ¡Si 
usted supieral... 



- 27 - 



D.a Belén 



Filomena 
[1. a Belén 



Filomena 
D. a Belén 



¡Un ángel!... Ya lo ha visto usted... En 
cuanto ha recibido la carta, le ha faltado 
tiempo para decirle: «Mira lo que me escri- 
ben... pero no te inquietes; yo no voy á esta 
cita, ni me importa quién es..» ¿Ha dicho 
eso?... ¿Ha visto usted la carta?... 
No; es verdad. La ocultación le hace cul- 
pable. 

¡Encantado está él de la aventura que le 
ha llovido del cielo!... Af órnese usted. ¿A 
que se está perfumando y acicalando como 
nunca?... ¿A que se pone calcetines calaos? 
¡Calcetines calaos!... ¡Sinvergüenzas! 
¡Por Dios, doña Belén!... 
¡Hija, usted perdone!... Me sacan de quicio 
estas cosas ¡Hay que ver lo que son estos 
tíos verdugos de maridos!... Porque se casan 
con una ya creen que una es como una es- 
clava. 



ESCENA XI 

Filomena, Doña Beléh, LUCÍa por el foro con un pañuelo blan- 
co y doblado en la mano 



Lucía Señorita... que tenga la bondad de perfu- 

mar este pañuelo. 
Filomena ¿Para el señorito? 
Lucía «Ideal», ó lo que la señorita quiera. 

D. a Belén ¡El COlmoI... (Santiguándose.) 

Filomena Se le habrá acabado el suyo. Esto 1 nada 

quiere decir. Lo hace muchas veces. 
D. a Belén Pero hoy es demasiado significativo. 
Filomena Tiene usted razón. No pierde detalle. Venga 

USted, Lucía Y USted, doña Belén. (Confiden- 
cialmente á ésta.) Es usted una mujer de gran 
experiencia. Ya no vacilo. Iré al Metropól. 
D. a Belén ¡Así I ¡Así! ¡Y duro con él! ¡Qué tíos!... ¡Pero 

qué tíos!... (Mutis las tres por la primera izquierda. 
Lucía recoge el sombrero y el abrigo de Filomena y se 
los lleva.) 



— 28 



ESCENA XII 



Don JUStO, por el foro derecha. A poco por la primera derecha 
Femando y luego Lucía, por la primera izquierda con el pañue- 
lo doblado 



D. Justo 



Fernando 

D. Justo 
Fernando 
D. Justo 

Fernando 
D. Justo 
Lucía 



Fernando 
D. Justo 

Fernando 
0. Justo 

Fernando 
D.Justo 



Fernando 
D. Justo 
Fernando 

D. Justo 

Fernando 
D. Justo 
Fernando 



¡Demonio! {Demonio! ¡Demonio!... ¡De bue- 
na se ha librado este hombre!... (Acercándose 
á la primera derecha.) ¡Don Fernando!... ¿Se 
puede?... ¡Oiga usted, oiga usted! 

(Sale vestido de frac, sin sombrero ni abrigo.) ¿Qué 

hay, don Justo? 

¿Qué va á haber? ¡Lo que yo me temía! 

(Alarmado.) ¿Cómo? 

¡Que le han tendido á usted un lazo! ¡Que 
el Botones dio otras señas distintas. 
¿Está usted seguro? 
Me he enterado de todo. 

(Saliendo por la primera izquierda le entrega el pa- 
ñuelo á Fernando.) El pañuelo, Señorito. (Mutis 
por el foro. Fernando se guarda el pañuelo, espera á 
que Lucía desapaiezca y luego pregunta con gran in- 
terés.) 

¡Diga usted, diga usted! 
Dos señoras que piden un gabinete... Una 
mesa con flores para dos cubiertos... 
Dos señoras, ¿eh? 

Una, joven, rubia, distinguida, sombrero 
grande, abrigo largo. 
¡Filomena! 

Otra, de más edad, con un «garrotín» verde 
de pluma encarnada y cara de vinagre... ¡Mi 
mujer! No hay otra en Madrid con estas 
señas. 

¡Señas mortales!... ¡Ellas son! 
¿Qué le dije yo á usted? 
Conque... ¿Filomenita dedicada á la caza 
del marido infiel? 

No tendrá ella la culpa. Aquí anda la mano 
de doña Belén. ¡La carta de la Bombilla! 
¡Es posible! 

Pondría en el tajo el cuello... y los puños. 
Yo sacaré partido de la intriga. ¡Oh, inspi- 
ración! 



29 — 



D. Justo 
Fernando 
D. Justo 
Fernando 

D. Justo 
Fernando 
D. Justo 
Fernando 

D. Justo 
Fernando 

D. Justo 
Fernando 

D.Justo 

Fernando 

D.Justo 



Fernando 
D. Justo 
Fernando 
D. Justo 

Fernando 

Lucía 
Fernando 

Lucía 
Fernando 
Lucía 
Fernando 



Lucía 



¿Qué piensa usted'' 

Una travesura de autor dramático. 

¿Sí? 

¡Deliciosa!... ¿Quiere usted completar su 

atención?... 

Mande usted lo que sea. 

Vuelva usted al Metropól. 

Sí, señor. 

Diga usted que... no reserven el gabinete 

encargado. 

Bueno. 

Y que á las ocho en punto, la hora de la 

cita, envíen aquí dos cubiertos selectísimos. 

¿Champagne y...? 

No. Sin vinos. Hay en casa de todo eso. 

Vaya usted en seguida. 

¡Volando! (Medio mutis.) ¿Sabe usted si mi 

mujer volvió aquí con doña Filomena? 

Por ahí están. Yo le diré que anda usted en 

asuntos míos. 

Sí, que yo iré á casa á la hora de cenar. Hoy 

no me quita la de la pluma encarnada mi 

buena sección de cine con su poquito de 

«¡Ay, balansé, balansé!..» 

(Cantándolo.) 

¡Muy bien hecho! 

Adiós, don Fernando, y... ¿que aproveche! 

¡Lo mismo digo! ¡Muchas gracias por todo! 

¡De nada! ¡Adiós!... (Haciendo mutis por el foro 

derecha.) «¡Ay, balansé, balansé!..» 

(Ed el foro, á donde ha llegado despidiendo á don 

justo.) ¡Lucía!... ¡Lucía!... 
(Apareciendo.) ¡Señorito!... 
Diga usted á la cocinera que no se moleste 
hoy por nosotros. 
¿No comen. en casa los señoritos? 
En casa, sí; pero traerán el servicio de fuera. 
(un poco sorprendida.) ¿De fuera de casa? 
Sí; no pregunte más. Un capricho de la se- 
ñorita. Y usted prepare aquí la mesa ahora 
mismo. Ponga Burdeos y Champagne... Si 
no hay caja abierta, dígale á Pedro que abra 
una de las pequeñas. 
¿Algo más, señorito? 



F6mand0 Nada más. (Femando se acerca al conmutador y 
enciende el aparato central de luz eléctrica. Lucía 
hace mutis por el foro izquierda Carlos entra por el 
foro derecha.) 



ESCENA XIII 



Fernando y CarlOS. Durante esta escena, LuCÍa entra y sale 
repetidas veces preparando la mesa en el lado derecho del fondo, en 
el «rincón íntimo» del gabinete. La mesa ha de quedar servida con 
todo lujo de detalles, con verdadero arte y buen gusto. Mantel mo- 
derno de jaretón y calados con cintas y lazos, vajilla elegante, cris- 
talería fina, violeteros con flores, un portátil de luz eléctrica y artís- 
tica pantalla rosa ó azul pálido, etc., etc. Una botella de Burdeos y 
otra do Champagne puesta á enfriar en su magnífico cubo de metal 
blanco. Ha de resultar una mesa exquisita. Es de absoluta impor- 
tancia que así sea y así lo ruega el autor á la dirección de escena, 
anticipándole las gracias 

Carlos ¿Estás solo? 

Fernando (Muy sorprendido.) ¡Carlosl... 

Carlos Chico... ¡me he silvano en una tabla! 

Fernando ¿Qué te ha ocurrido? 

Carlos ¡Una tontería! .. Mi mujer, que se ha pre- 

sentado en la Estación. 

Fernando ¡No digas más! Doña Belén. 

Carlos ¿Cómo? 

Fernando Una señora dedicada á perturbar matrimo- 
nios. Iba con Filomena, se encontraron en 
la calle con tu rnujor, hablaron de nuestro 
viaje, mi mujer no sabía nada, se armó el 
lío y esa buena señora levantó de cascos á 
la tuya. 

Carlos ¡Dios se lo pague! 

Fernando ¿Te ha pillado con Amparito? 

Carlos ¡Por un milagro! Amparito estaba ya en el 

vagón y yo, al ver llegar de pronto á mi 
mujer, le dije: «No te asomes, no me lla- 
mes » A Julia le hice creer que te estaba 
esperando y como tú no llegabas... 

Fe nando (Riendo.) ¡No sigas!... Se ha vio el tren con 
Amparo y el equipaje. 

Carlos] ¡Eso es! Y yo me he quedado aquí con los 
billetes y mi mujer. 

Fernando (Riendo con más gana ) ¡Bonito número! 



— 31 ~ 



Carlos ¡Hombre, no te ríasl 

Fernando ¡Si tiene mucha g¡acia! 

Carlos ¡Mucha! 

Fernando Pero... ¿y Amparito? 

Carlos De viaje en el exprés. ¿No te lo he dicho? 
Supongo que se quedará en cualquier esta- 
ción y volverá en el primer tren para asesi- 
narme en cuanto me vea. 

Fernando No; comprenderá lo que ha pasado. Si tu 
mujer sospechaba no tenías más remedio 
que quedarte para probar tu inocencia. 

Carlos Bueno; ya lo sabes. Quise avisarte en segui- 

da, porque si mandas esas postales á Bar- 
celona... ¡excuso decirte! 

Fernando ¡El lío hubiera sido tremendo! Por lo visto, 
andan hoy de caza todas las señoras. A ti en 
la estación y á mí en un restaurant. 

Carlos ¿También?" 

Fernando Filomena que me ha fingido una cartita de 
amor para ver cómo andaba yo de fidelidad. 

Carlos ¡Hola! 

Fernando ¡Gracias á que lo he descubierto! 

Carlos Pero, hombre... ¡qué molestas se ponen estas 

señoras casadas!... ¡No puede uno tener un 
devaneo inocente! 

Fernando ¡Nada, chico! Hay que ser santo á la fuerza. 

Carlos Eso es muy aburrido. Una vida sin vicios 

sería odiosa, triste, insoportable. 

Fernando De acuerdo. El vicio es la única diversión 
que se disfruta en este mundo. 

Carlos Sí, señor; el donaire del espíritu, el perfume 

de la vida, la única originalidad del hom- 
bre, como ha dicho Anatole France... Bue- 
no. ¡Adiós! 

Fernando ¿Te vas? 

Carlos ¡Claro! A la estación otra vez, á ver si ave- 

riguo qué ha sido de esa pobre criatura... 
¿La voy á dejar así?.. Chico, en otros paí- 
ses están como quieren: se casan, se divor- 
cian y á otra cosa. 

Fernaado ¿No te llevas las postales? 

Carlos Rómpelas. Ahora tengo que hacer el viaje 

por otra línea. 

Fernando Si me complicas en él, planéalo mejor. 

Carlos No; si el próximo será en aeroplano. 

Fernando ¡Adiós, Carlitosf 



— 32 — 
CarlOS ¡Adiós! (Se dirigen ambos hacia el foro.) Ya te 

veo en traje de luces. 

Fernando Sí; es turno de moda. 

Carlos ¿Y qué es... Traviata? (con intención.) 

Fernando No, chico, (con tristeza cómica.) Borneo y Ju- 
lieta. 

Carlos ¿Sábado blanco? 

Fernando Completamente. 

CarlOS ¡Adiós! (Mutis Carlos foro derecha.) 

(Fernando mira un momento la mesa como para cer- 
ciorarse de que está completa. Coge una flor y se la 
pone en el frac, después abie el biombo y con él 
oculta perfectamente la mesa. En este momento apare- 
cen por la primera izquierda doña Belén y Filomena.) 



ESCENA XIV 
Fernando. Por ia primera izquierda Doña Belén y Filomena 



Filomena 
Fernando 
D. a Belén 
Fernando 



D.a Belén 



Fernando 

Filomena 
D. a Belén 



Fernando 
D.a Belén 
Filomena 

Fernando 



Fernando. . que se va doña Belén. 
¡Adiós, señora! 
¿No ha venido ese? 

Y se ha vuelto á marchar. Le tengo ocupa- 
do en cosas mías, pero á la hora de cenar lo 
tendrá usted en casa. 

Bueno, bueno... Yo sabré lo que ha hecho 
por ahí toda la tarde si no quiere que te li- 
gamos toritos. 

Sentiría que le diese usted un disgusto por 
mi causa. 
¡No, por Dios! 

Se le pasa pronto... En cuanto me saca di- 
nero para sus vicios ó le pongo compota de 
postre, que le gusta mucho, como si tal 
cosa. ¡Adiós, don Fernando!... ¡Que sea us- 
ted bueno! 

¡Vaya usted con Dios, doña Belén! 
No se moleste, doña Filomena... 

No es molestia... (Desaparecen las dos por el foro 
derecha.) 

¡Doña Belénl Hay nombres de bautismo 
que parecen profecías. ¡Y tan belén! A ese po- 
bre Carlitos le ha dado la tarde... y á mí la 
noche, si me descuido. 



— 33 



ESCENA ULTIMA 



Fernando y Filomena que vuelve por el foro derecha, 
LUCÍa por el foro izquierda 



Al final 



Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 

Filomena 

Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 
Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 



Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 

Filomena 
Fernando 



Fernandito... ¡qué guapo estás! 

¿No sabes que me iba á vestir? 

Sí. ¿A dónde vas de ese modo? 

Es un secreto. 

¿Un secreto? 

El primero que tengo para ti... en la cartera. 

(Con cierta intención.) 

¡Ah!. . ¿No puedo saber...? ¿Domínguez, no? 

Asuntos de alta política. 

Se trata de... algo más importante. 

Quizá una comida íntima. 

Precisamente. 

¿Con quién?.. ¡Dime la verdadl (suplicante.) 

¿Vale tener una confesión honrada? 

Te lo ruego. 

¿Te vas á incomodar? 

No. ¿Qué vas á decir? (Muy alarmada.) 

¿No quieres saberlo?... Voy á comer con una 

mujer deliciosa. 

¡Fernando!... ¿Confiesas con ese cinismo? 

Yo no puedo engañarte. 

¡Fernando!... ¡Fernandol 

¿Qué tienes, tesoro? 

¡Te oigo y me parece que sueñol 

¿Por qué?. . Vaya, no seas niña. . Es la hora 

y todo está preparado. (Subiendo hacia el foro.) 
(Sobresaltada.) ¿Dónde Vas? 

(Tranquilamente.) A la mesa. (Descorre el biombo 
descubriendo la mesa. Gran sorpresa de Filomena al 

verla.) 

¿Pero...? 

¿De qué te sorprendes?... ¿Tú no sabes qué 

día es hoy? 

¿Hoy? 

Quince de Enero. Segundo aniversario de 

nuestra boda, de nuestra dicha. 

(Muy alegre,) ¿De modo que...? 

Sí, mujer; me he vestido para ti. Todos los 

3 



honores que tú mereces. Y no me he puesto 
las cruces... porque no las tengo. 
Filomena (Explotando de cariño.) [Fernando de mi alma! 
¡Soy la mujer más dichosa del mundo!... (Le 

abraza.) 

Fernando ¡Y yo el más feliz de los hombres! 

Filomena Pero... ¿no me engañas? 

Fernando Mira esa meea; dos cubiertos; en el rincón 

más íntimo de este cuarto... 
Filomena (incrédula aún.) ¿No te espera nadie fuera de 

aquí?... 
Fernando Si me esperan... es igual. Tú eres mi mujer, 

mi amante, mi compañera, mi amiga... 

¡todo!... Lejos de tu lado no hay nada que 

me interese como tú. 
Filomena ¿No has recibido una carta con letra de 

mujer? 
Fernando Sí, pero no he hecho el menor caso. Una tal 

C. de N. Alguna pobre loca de mis años de 

torbellino... Quizá no sepa que estoy casado... 

No te dije nada por evitarte un disgusto. 
Filomena Fernando... ¡perdóname! 
Fernando ¿A ti, cielo mío? ¿Por qué? 
Filomena Esa «pobre loca» que firma C. de N... 

¡soy yo! 
Fernando (Riendo.) ¿Tú?... ¿Y qué te proponías?... 
Filomena Probar tu fidelidad. 
Fernando ¡Muy bien, señorita! 
Filomena No fué mía la idea. 
Fernando Me lo figuro. ¡Doña Belén! 
Filomena ¡Sí!... Doña Belén. 
Fernando Mira, pues del propio restaurant Metropól 

te servirán la comida á las ocho en punto. 
Filomena ¿Y por qué de allí? 
Fernando Porque siendo aquel el sitio de la traición 

era mayor la burla para la mujer que me 

citaba. 
Filomena Es decir, has llevado tu delicadeza hasta el 

extremo de querer proporcionarme una se- 
creta satisfacción. 
Fernando Te lo hubiera dicho después. ¿Cómo imagi- 
nar que eras tú la...? 
Filomena ¡Te he pedido perdón! 
Fernando ¡Sí, moninal... ¿Y ahora qué?... 
Filomena Que ya no puedo dudar de ti. 
Fernando Pues .. ¡á la mesa! 



— 35 — 

Filomena ¡A la mesa! 

Fernando C. de N... Cena de novios. 

Filomena ¡Bien traducido! 

Fernando A cenar como marido y mujer en la aurora 
de sus amores. 

Filomena (Riendo.) ¡¡Vluy bonito!... ¡Siempre «versa- 
llesco»!... 

Fernando No es hacer frases... Para nosotros, y en un 
día de tan dulces recuerdos, debe ser esta, 
otra primera comida de boda. 

Filomena Lo será. ¡Qué feliz soy! (Abrazándole.) 

Fernando La felicidad de un matrimonio no consiste 
tanto en que los esposos se quieran como 
en que se lo hagan creer mutuamente 

Filomena ¿Aun no siendo verdad el cariño que se ju 
ran?... 

Fernando ¡Hasta en ese caso!... Ya lo ha dicho nues- 
tro gran Benavente: «El amor es la única 
mentira aceptable, porque es la única que 
nos hace olvidarlo todo.» 

Filomena (Gritando alegre.) ¡A la mesa! ¡Ala mesa!... 

Fernando (Palmoteando y riendo.) ¡Lucía! ¡Lucía!... (Se sien- 
tan á la mesa riendo y gritando llenos de sana ale- 
gría. Lucía aparece en el foro.) 

Lucía ¡Señoritos!... 

Los dos (Gritando.) ¡La comida! ¡Pronto! 

Filomena ¡No estamos para nadie!... 

(Cuadro animadísimo.) 

Fernando Con una excepción: ¡Doña Belén! (Risas.) 
¡Doña Belén, sí!... (Grandes risas.) ¡Que nos vea 
comer juntos!... 

Filomena ¡Si!... ¡Si!... ¡Que rabie...! ¡Que vea que tu 

eres Un marido modelo!... (Risas. Animación en 
este final.) 



TELÓN 



Obras ¿U S« Cópez-flQarín 



Ea casa del duende, apropósito en un acto, original y en verso. 

JBordeaux, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. (*) 

El juicio de Fuenterreal, pasillo cómico-lírico, en un acto, divi- 
dido en cuatro cuadros, original y en prosa. (*) 

Eos triunviros, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 
prosa. 

Tres tristes trogloditas, trastada cómico-lírica, en un acto, divi- 
dida en cinco cnadros, original, en prosa y verso. 

Chavea, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. 

La Sultana de Marruecos, juguete cómicodírico, en un acto, 
original y en prosa (3. a edición). (*) 

Las manzanas del vecino, cuento viejo en acción, en un acto, 
dividido en cuatro cuadros, en verso y con música. (*) 

Eos murciélagos, comedia dramática, en tres actos, cuatro cua- 
dros, original y en verso. (*) 

S. M. el Duro, fantasía cómico-lírica, en un acto, dividido en cua- 
tro cuadros, original, en verso y prosa. 

La víspera de San Pedro, saínete lírico en un acto, original y 
en prosa. 

Charito, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en verso. (*) 

El caballo de A tila, juguete cómico-lírico, en un acto, arreglado 
del francés, en prosa. 

Mañana será otro día, boceto cómico-lírico y casi filosófico, de 
tipos y malas costumbres, en un acto, dividido en cinco cuadros, 
original, en verso y prosa. (*) 

El sueño de anocbe, pesadilla cómicodírica sin importancia, en 
un acto, original, en prosa y verso. 

A vuela pluma, exposición cómico-lírica, en un acto y varios bo- 
cetos, original, en prosa y verso. 

Madrid-Colón, humorada cómico-lírica, en un acto, dividido en 
cinco cuadros, original, en verso y prosa. (*) 

Eos maestros cantores, revista cómicodírica, en un acto, dividí- 
do en cuatro cuadros, original, en verso y prosa. 

Año nuevo, vida nueva, fantasía cómico-lírica, en un acto, divi 
dido en cinco cuadros, original y en prosa. 

Ea danza macabra, sueño cómico-lírico-tenebroso, en un acto, 
dividido en cinco cuadros, original, en verso y prosa. 

Miss'Hisipí, humorada cómicodírica, en un acto, dividido en cinco 
cuadros, original, en prosa y verso. 

Eos cuentos del año, fantasía cómico-lírico-madrileña, en un 
acto, dividido en un prólogo y cuatro cuadros, original, en prosa 
y verso. 

Crispulfn, juguete cómico-lírico, en un acto, original, en verso y 
prosa. 

Eas hojas del calendario, revista cómico-lírica, en un acto, di- 
vidido en un prólogo y cinco cuadros, original y en verso. (*). 

Eos africanistas, humorada cómicodírica, consecuencia de El dúo 
de La Africana, en ua acto, dividido en tres cuadros, original y en 
prosa (8." edición). (*) 



Lia romería del halcón ó el alquimista y las villanas y 
desdenes mal fingidos, presentimiento cómico-lírico y casi 
bufo del admirable saínete La verbena de la Paloma ó elboticario y las 
chulapas y celos mal reprimidos, en un acto, dividido en tres cuadros, 
en verso y prosa. (*) 
El primer amor, juguete cómico-inocente en un acto, original y en 

verso. 
Eclipse de luna, opereta en tres actos y en prosa, arreglada del 

francés. (*) 
El enigma, (Le sphinx),. drama escrito en francés por Octave Feuillet 

y arreglado á la escena española, en tres actos y en prosa. (*) 
La Japonesa, extravagancia cómico-lírico-acrobática, en un acto, 

dividido en tres cuadros, original y en prosa. 
La boda de los muñecos, juguete cómico-lírico, en un acto, ori- 
ginal, en prosa y verso. (*) 
Madrid-Cómico, revista lírica en un acto, dividido en cinco cua- 
dros, original, en prosa y verso. (*) 
Música proibita, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 

verso. 
La lugareña, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. 
Charivari, revista cómico-lírico-fantástica, en un acto, dividido en 

cinco cuadros, original, en prosa y verso. (*) 
El fraile descalzo, juguete cómico, en un acto y en prosa. (*) 
¡Simón es un lila!, parodia lírica, en un acto y en verso, de la 

ópera Sansón y Dalila. 
El tío Pepe, juguete cómico-lírico, en un acto, original, en prosa 

y verso. 
El mentidero, revista cómico-lírica, en un acto, dividido en cinco 

cuadros, original y en verso. (*) 
Las de Earandul, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 

prosa. 
El mentidero. (2. a edición reformada.) 
Venus-Salón, fantasía cómico-lírica, en un acto, dividido en cuatro 

cuadros, ori-inal, en verso y prosa (2. a edición). (*) 
El balido del Zulú, parodia de la zarzuela La balada de la luz, en 

un acto, dividido en tres cuadros y en verso. (*) 
Condición humana, juguete cómico en un acto, original y en prosa. 
La dolora, juguete cómico en un acto y en prosa, inspirado en una 

del ilustre Campoamor. (2. a edición.) (*) 
Juan y Manuela, cuento de golfos en acción (imitado de la ópera 
Juanito y Margarita), en un acto dividido en cinco cuadros, en prosa 
y verso. (*) 
Copito de nieve, zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros, 

original y en prosa. (*) 
Venus-Salón. (3.* edición reformada. Varias adiciones impresas.) 
El picaro mundo, apropósito cómico-lírico en un acto> dividido 

en cuatro cuadros. (*) 
Eden-Club, apropósito cómico-lírico en un acto, dividido en tres 

cuadros. 
Vida galante, juguete cómico-Hrico-transformista en un acto con 

prólogo. 
¡¡Lagarto!!.;. ¡¡Lagarto!!... juguete cómico en un acto, escrito so- 
bre el pensamiento de una novela italiana. (2. a edición.) 
«La condesa X», comedia en dos actos y en prosii (2. a edición). (*) 
La niña bonita, juguete cómico en un acto, original y en prosa. 
El secreto de la esfinge, drama en tres actos y en prosa, arre- 
lado del francés. (*) 
El torbellino, comedia en tres actos y en prosa (*) 
Macbeth, drama de Shakespeare, adaptación española en cuatro ac- 
tos y en prosa. (*) 



Music-Hall, pasatiempo cómico-lírico en un acto, dividido en dos 
cuadros, original, en prosa y verso. 

El estuche «le monerías, juguete cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en dos cuadros, originai y en prosa. (2. a edición.) 

Venus-Salón. (4. a edición, corregida y aumentada.) 

El caballo de batalla, apropósito cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en un prólogo y tres cuadros, original y en verso. 

Mar <le fondo, zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros, ori- 
ginal y en prosa. %*) 

Eos hijos del sol, opereta en un acto, original y en verso. {*) 

Eos Campos Elíseos, pasatiempo cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en seis cuadros, original y en prosa. (*) 

fenus-Kursaal, (sukursaal de Venus-Salón), pasatiempo cómico-líri- 
co en un acto, dividido en tres cuadros, original, en verso y prosa (*) 

El paraíso de Mahoma, fantasía morisca en un acto, dividido 
en tres cuadros, original, en prosa y verso. (*) 

¡Pido la palabra!, apropósito en un acto, original, en prosa y 
verso. (3. a edición corregida y aumentada.) 

Ea sombra del manzanillo, juguete cómico-lírico en un acto, 
original y en prosa. 

Sábado blanco, capricho cómico-lírico en un acto, dividido en dos 
cuadros, original y en prosa, música del maestro Chapí. 

Roberto el "diábolo,, juguete cómico en un acto, original y en 
prosa 

¡El diablo son los chiquillos!, diálogo cómico-lírico, original y 
en verso. 

El terror «le las mujeres, aventura en un acto, original y en 
prosa. 

El jardín de los amores, opereta en un acto, dividido en dos 
cuadros, original y en verso. 

Eos pájaros de la calle, cuento en un acto, dividido en tres cua- 
dros, en verso, del Teatro para los niños. 

Ea muñequita sabia, comedia en un acto, original y en prosa. 

El cuento del tren, juguete cómico en un acto, original y en 
prosa. 

¡¡Al fin, solos!!, juguete cómico-lírico en un acto, original y en 
prosa. (*) 

El vals de los besos, juguete cómico-lírico en un acto, original 

y en prosa. 
¡Anda, la ópera!, repertorio de argumentos cómicos. — Prólogo 

de Jacinto Benavente. 
El santo de las niñas, humorada en un acto, dividido en tres 

cuadros, original y en prosa. 

Ea de los ojos de cielo, juguete cómico en un acto, original y 

en prosa. 
Comicomanía, entremés en prosa, original. 

El tío de los chalecos, juguete cómico en un acto, original y en 
prosa. 

El gato rubio, zarzuela melodramática en un acto, dividido en 

cinco cuadros, original y en prosa. 

Marido modelo, juguete cómico en un acto, original y en prosa. 



(*) En colaboración, 



Precio: UNO. peseta